Ikigai: Los cuatro círculos para encontrar tu propósito de vida
Ikigai: El lugar donde la pasión y el beneficio conviven en armonía
La palabra “Ikigai” es amada hoy en todo el mundo como sinónimo de “Sentido del Propósito”. Esto no significa simplemente ser “feliz”, sino que representa la “razón de vivir” que nos permite enfrentar las dificultades de la vida.
Tu Ikigai se esconde en el centro donde se cruzan las siguientes cuatro preguntas:
I. Los cuatro elementos que componen el Ikigai
- Lo que amas (What you love): ¿Qué es aquello en lo que pierdes la noción del tiempo? ¿Qué hace feliz a tu alma?
- En lo que eres bueno (What you are good at): ¿Qué habilidad tienes que realizas sin esfuerzo o en la que destacas sobre los demás?
- Lo que el mundo necesita (What the world needs): De los valores que puedes ofrecer, ¿cuáles son útiles para los demás y contribuyen a la sociedad?
- Por lo que te pueden pagar (What you can be paid for): En la sociedad moderna, ¿por qué actividad puedes recibir una compensación económica?
II. Lo que nace de la intersección de los cuatro círculos
- Pasión (Passion): “Lo que amas” x “En lo que eres bueno”. Hay disfrute, pero si falta la riqueza o la contribución social, puedes sentir vacío.
- Misión (Mission): “Lo que amas” x “Lo que el mundo necesita”. Sientes que mejoras el mundo, pero si falta un ingreso estable o técnica, te sentirás inestable.
- Vocación (Vocation): “Lo que el mundo necesita” x “Por lo que te pueden pagar”. Hay estabilidad, pero si falta el crecimiento personal o la pasión, sentirás aburrimiento.
- Profesión (Profession): “En lo que eres bueno” x “Por lo que te pueden pagar”. Tienes confianza, pero si falta el gusto por lo que haces, surgirá la duda de “¿esto es todo?”.
III. En busca del “punto de equilibrio del alma” en el centro
El Ikigai es ese punto único donde todo lo anterior coincide perfectamente.
Sin embargo, no es necesario encontrar el centro desde el principio. Lo más importante es ser consciente de un elemento e irlo superponiendo poco a poco con los demás. El esfuerzo por acercar un hobby (lo que amas) a un trabajo (por lo que te pagan), o convertir una habilidad técnica (en lo que eres bueno) en ayuda para alguien (necesidad), te acercará paso a paso a tu Ikigai.
Conclusión: El Ikigai no se “encuentra”, se “cultiva”
El Ikigai no es un descubrimiento de una sola vez en la vida. Evoluciona y cambia de forma según la etapa de la vida en que te encuentres.
Hoy, ¿para qué te has levantado de la cama? Valora las pequeñas alegrías y observa dónde se encuentran tus cuatro círculos en este momento. En ese centro, la razón por la que estás en este mundo brilla de forma silenciosa pero poderosa.
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